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Cómo reconocer el TDAH a lo largo de la vida

Constant Mouton de Triora

Constant Mouton, psiquiatra y director médico de las Clínicas Triora en los Países Bajos.

 

Navegando el caos: segunda parte

"Justo cuando creía haber aprendido la manera de vivir, la vida cambia", Hugh Prather.​

Para muchos de nosotros, el TDAH nos recuerda a ciertos estereotipos que hemos visto en televisión, películas o libros. Podríamos pensar en Jim Carrey en Como Dios, Tigger en Winnie the Pooh o Dory en Buscando a Nemo. Está claro que estos personajes tienen bien investigado el estereotipo, y a menudo aparecen en ciertos tipos de TDAH en ellos. El problema es ese: que son sólo estereotipos.

La definición de TDAH se revisa constantemente a medida que se conoce más acerca de esta condición. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA por sus siglas en inglés) fue el primero en clasificar el TDAH en 1987 y desde entonces ha definido el TDAH como actualmente lo reconocemos desde el año 2000. Recientemente, el TDAH está reconocido como un trastorno no sólo en la infancia sino también en la edad adulta e incluso en las personas ancianas. Debido a que todos cambiamos a lo largo de nuestras vidas, es comprensible que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede presentarse de diversa manera a lo largo de ella. 

Este segundo artículo de la serie sobre el TDAH y la adicción proporciona una breve visión general de los diferentes síntomas, consecuencias y condiciones coexistentes del trastorno por déficit de atención e hiperactividad a lo largo de la vida de una persona con el fin de ayudar a aquellos que trabajan en servicios de adicción u otros lugares donde el TDAH ocurre con frecuencia.

Al mirar las fases del TDAH a lo largo de la vida de una persona, es importante recordar los tres grupos principales de síntomas en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad:

  • Inatención
  • Hiperactividad
  • Impulsividad.

Es igualmente importante comparar la comorbilidad y sus consecuencias a lo largo de la vida.

Cómo reconocer el TDAH a lo largo de la vida

El TDAH en la infancia

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad se presenta normalmente en niños hiperactivos, que a veces son etiquetados como "traviesos" o que tienen una "discapacidad de aprendizaje". Los síntomas de la hiperactividad en este grupo de edad se ven comúnmente en la inquietud de esos niños, en la dificultad para permanecer sentados y tener la necesidad de correr o escalar. La impulsividad se expresa como respuesta en el aula del colegio, tienen a interrumpir a otros compañeros, hablan excesivamente y actúan sin pensar en las posibles consecuencias. La falta de atención puede ser reconocida en niños que, como suele decirse, sueñan despiertos, no escuchan o trabajan lentamente.

En la niñez, el TDAH produce trastornos del comportamiento, problemas académicos, dificultad para socializar y baja autoestima.

A menudo se asocia con comorbilidad del síndrome de oposición desafiante, trastorno de conducta, discapacidad de aprendizaje, ansiedad y depresión.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad en la adolescencia

Durante esta etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, el individuo se vuelve más independiente, pero también empieza a reexaminar su identidad. Sin entrar en los detalles de la fase de Ericksonian de la 'identidad contra la confusión del papel', es comprensible que los síntomas del TDAH durante esta fase turbulenta de la vida se vuelvan algo más complicados.

Aunque los síntomas parecen ser similares a los observados en la infancia, la hiperactividad parece ser menos prominente que en la niñez, sin embargo la impulsividad y la falta de atención permanecen igualmente presentes en las personas con TDAH.

Al igual que en la infancia, el TDAH en la adolescencia puede verse reflejado en un bajo rendimiento académico, en dificultad para socializar y una baja autoestima. Además, si el TDAH no se trata, puede haber problemas con la ley, se puede caer en el uso de sustancias experimentales, en fumar o incluso en crearse lesiones físicas debido a imprudencia.

La comorbilidad observada en esta fase de la vida corresponde principalmente a la observada en la infancia, con la adición de trastornos por consumo de sustancias y posiblemente adicciones conductuales como el trastorno del juego en Internet.

Si el TDAH está presente en la edad adulta, la hiperactividad se refleja en síntomas como la dificultad para relajarse, mostrarse inquieto, hablar excesivamente, dificultad para esperar en la línea y participar excesivamente en actividades deportivas.

La impulsividad normalmente se representa en el abandono continuado de puestos de trabajo, en iniciar (pero no terminar) múltiples proyectos, en la promiscuidad, el gasto impulsivo y los arrebatos de ira. Los estímulos externos pueden ser muy inquietantes para una persona con TDAH que lucha por filtrar una conversación de los sonidos en el fondo y experimenta dificultades para centrarse en una cosa a la vez. Esto resulta en personas agotadas y con falta de sueño. La hiperactividad y la impulsividad también pueden manifestarse como una gran creatividad o entusiasmo por nuevas tareas, así como hablar en exceso o interrumpir a otros.

Una consecuencia frecuente del TDAH en la edad adulta es el rendimiento académico, en el trabajo o en las relaciones. Si no se trata en la edad adulta, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad conduce a una mayor probabilidad de desempleo, un aumento de la ausencia al puesto de trabajo debido a la enfermedad, y el aumento del riesgo de condena penal.

Los trastornos que coexisten comúnmente con el TDAH en la adultez son la adicción (adicción química o de comportamiento), el trastorno en estados de ánimo (tanto depresión como trastorno bipolar), el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de estrés postraumático y los trastornos de personalidad.

Ancianos con TDAH

Se sabe muy poco sobre pacientes de la tercera edad con trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, parece que mientras los síntomas son a menudo similares a los encontrados en los adultos más jóvenes, las consecuencias son más pronunciadas. Es importante destacar que en la aparición de un TDAH no diagnosticado en la vida posterior, los pacientes suelen encontrar diferentes maneras de hacer frente a los síntomas, y suele derivar en un trastorno por uso de sustancias ya que la automedicación se observa con frecuencia. Los enfermos pueden tener una historia de años de alcoholismo o adicción a un estimulante como una forma de automedicación, con historias significativas de adicción a los fármacos estimulantes. Las historias psiquiátricas pueden incluir depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático. Además, las historias personales a menudo revelan muchos cambios de trabajo y problemas de relación junto con una vida de falta de rendimiento, dificultades financieras y adversidad personal.

Además de la comorbilidad conocida en la edad adulta, los problemas cognitivos como la demencia pueden agravar los síntomas del TDAH, con los enfermos que tienen mayor dificultad para hacer frente a la fase típica de problemas de la vida como la pérdida de seres queridos. Si el TDAH se deja sin tratar, la enfermedad física puede ser más grave en los ancianos debido a un aumento en el uso de la sustancia durante toda la vida y el comportamiento de tomar riesgos presentes en la vida anterior.

¿Cómo descubrir el TDAH?

Desafortunadamente, la responsabilidad de reconocer el trastorno por déficit de atención e hiperactividad todavía recae principalmente en los psiquiatras infantiles y los pediatras. A pesar de que para el diagnóstico inicial y el tratamiento es mejor dejar al especialista, el reconocimiento del TDAH parece haberse convertido en la responsabilidad de muchos más profesionales.

Durante los años escolares, el paciente puede mostrar síntomas a un profesor, a su pediatra, al médico de familia, o al psicólogo escolar. Durante la adolescencia y la edad adulta más joven, además del médico de familia, un psicólogo o psiquiatra adulto, un neurólogo, un ginecólogo o cualquier conferenciante podría ser el primero en reconocer los síntomas del TDAH en el paciente. Más adelante, las personas de su empresa, el cónyuge, hijos, médicos, un especialista en adicción o incluso un geriatra pueden ser los primeros en identificar los rasgos de TDAH.

El reconocimiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad es mayor en los niños que en los adultos mayores, principalmente porque se sabe más sobre los síntomas del TDAH en los niños que en los adultos. El problema del subdiagnóstico y el subtratamiento del TDAH a lo largo de la vida es que a medida que aumenta la edad, aumenta la gravedad de la comorbilidad y la carga sobre el individuo y la sociedad.

A pesar de que esta serie de artículos se centra principalmente en la adicción y el TDAH, no somos sólo los especialistas en adicción, sino también el socio, los compañeros de trabajo, un médico de familia o un profesor quienes deben tener más conocimientos sobre el TDAH con el fin de reconocer y referir rápidamente a los pacientes a los departamentos de salud mental para un diagnóstico y tratamiento precisos.

El siguiente artículo, la tercera parte de esta serie, revelerá más información sobre cómo hacer un diagnóstico del TDAH, y cómo conectar los puntos para obtener un cuadro clínico claro e integral.

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Referencias

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  7. Stahl, S. M., and Meghan M Grady. Stahl's Essential Psychopharmacology: The Prescriber's Guide. 4th ed. Cambridge, UK ; New York: Cambridge University Press, 2011.


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