Adicciones y ansiedad

Vivir sin escucharse

La ansiedad nos ayuda a realizar actividades que requieren habilidad. Si estás totalmente relajado cuando haces algo que requiere de cierta implicación, no darás lo mejor de ti mismo. Un nivel moderado de ansiedad es un vehículo que te permite trabajar mejor y ser más eficaz. 

Por ejemplo, sentir ansiedad en una circunstancia como la que estamos viviendo ahora con el brote de Coronavirus es completamente normal. De hecho, es necesario experimentar cierto nivel de ansiedad para que no bajemos la guardia con las medidas de seguridad que nos protegen del contagio.

La ansiedad puede considerarse un problema cuando ocurre ante situaciones en las que no hay peligro real o cuando la persona dispara las respuestas de ansiedad con más intensidad, puesto que en vez de ayudarnos a ejecutar la conducta adecuada, puede que la dificulte, la inhiba, la bloquee o nos lleve a realizar conductas que no son apropiadas, fruto de la mala gestión de esta emoción.

Los síntomas físicos de la ansiedad que no se gestiona bien son diversos y cada persona les hace frente de la manera que puede. Normalmente nos centramos en paliar la sintomatología física que provocan, utilizando fármacos para ello, pero de esta forma únicamente estamos callando a nuestro cuerpo y cuando nuestro cuerpo habla deberíamos escucharlo para poder resolver lo que está pasando.

Vivir sin escucharse

Parar y escucharse

El paciente adicto ha pasado las barreras de consumo/juego ocasional y ha encontrado en el consumo una forma de vivir sin escucharse, lo cual implica no sentir y no hacer frente a lo que toca en cada momento. Vivir sin escucharse tiene muchas consecuencias tanto a nivel personal, como laboral, social, familiar y económico. 

Estas consecuencias acaban notándose (no es posible vivir durante mucho tiempo sin escucharse) y son lo que hace que el paciente se plantee parar y dejar el consumo. Hasta que ese momento llega, el consumo de sustancias como el alcohol, las drogas o juego cumple la función de vehículo que permite seguir hacia delante sin pararse, sin sentir, sin escucharse.

Cuando uno se para, aparecen todas esas cosas que estaban siendo tapadas y esto puede generar mucho malestar emocional. Aquí es donde, entre otras emociones, aparece la ansiedad y si la persona está acostumbrada a gestionar el malestar consumiendo, el parar puede ser motivo para volver a buscar aquello que no me para y me permite no escuchar. Este hecho mantiene en una espiral de consumo a muchos consumidores que ven difícil poder abandonar el consumo por su cuenta. 

Por eso es tan necesaria la ayuda profesional para poder tratar todo aquello que se tiene que escuchar y resolver, tolerando el malestar que va a provocar pararse a escuchar y descubriendo de qué manera se enfrentan a la vida sin dejar de huir de lo natural, como es escucharse y parar cuando sea necesario.

Tu tratamiento no puede esperar

En esta circunstancia única que estamos viviendo ahora, nos hemos visto obligados a parar, y es aquí cuando las personas con problemas de adicción necesitan contactar con un profesional para que le ayude a manejar esta situación y no desarrollar cuadros de ansiedad. Desde Triora no paramos, y mantenemos la actividad como servicio esencial y además ofrecemos nuevas vías de tratamiento on line, por videoconferencia segura. Además nuestros teléfonos están abiertos las 24 horas de día, todos los días de la semana para cualquier consulta o duda que pueda surgir. Porque hay cosas que no pueden esperar.

Trynke

Laura Yáñez
Psicóloga 
Triora Alicante

 



Modelo Triora

El tratamiento de adicciones de Triora es una de las maneras más exitosas para superar la adicción. Utilizando nuestro exclusivo Modelo Triora, tratamos cuerpo, mente y alma para ayudarte a ti y a tu familia a recuperar una vida con sentido. Nuestro equipo profesional provee tratamiento residencial y ambulatorio desde los agradables enclaves de nuestras clínicas privadas de recuperación en Alicante y Málaga, España.

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