Pautas para una alimentación sana de pacientes en rehabilitación

Los adictos que se enfrentan a un proceso de rehabilitación pueden experimentar síntomas tanto a nivel mental o psicológico como a nivel físico, desde cambios de estado de ánimo, ansiedad o depresión hasta desnutrición. De hecho, la desnutrición y la malnutrición suelen formar parte del listado de daños causados por la adicción al alcohol o la ingesta de drogas. Por eso, mantener una dieta correcta, consumiendo determinados elementos y evitando algunos otros, puede mejorar ese proceso y mantener los órganos sanos.

Es cierto que en este sentido, cada adicción puede afectar de forma distinta a las personas. Por ejemplo, sustancias estimulantes como la cocaína pueden provocar falta de apetito, deshidratación y desnutrición (lo que puede dificultar volver a tener una alimentación normalizada), mientras que otras como la heroína y los opiáceos en general pueden afectar al aparato digestivo, de modo que el estreñimiento se añade a otros síntomas como los vómitos y eso lleva a una falta de nutrientes suficientes. Por último, el alcohol puede ocasionar deficiencia de nutrientes como el ácido fólico, entre otros, causando anemia y problemas neurológicos o incluso llegando a dañar importantes órganos como el páncreas o el hígado. 

Por eso, es importante para aquellas personas en rehabilitación empezar a llevar una nutrición adecuada y saludable, lo que acabará por mejorar su salud y también su estado anímico, dándole fuerzas para encarar mejor el proceso. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos este cambio alimenticio es mejor hacerlo progresivamente y no de manera drástica, para dar al adicto el margen necesario para adaptarse. 

En general, existen una serie de hábitos alimenticios que pueden ayudar al adicto en recuperación a sentirse mejor:

  • Mantener una regularidad en las comidas: por ejemplo, es importante desayunar cada día (algo sano, como fruta) lo que disminuye la ansiedad.
  • Tomar agua con frecuencia: la deshidratación es común durante los procesos de rehabilitación, por lo que hay que mantener suficiente líquido durante y entre las comidas. 
  • Establecer una dieta baja en grasas y a poder ser, comidas y bebidas nutritivas: a menudo las personas en esta situación suelen comer excesivamente, por lo que es recomendable evitar alimentos como los dulces, con muchas calorías y pocos nutrientes necesarios para el organismo. 
  • Disminuir el consumo de cafeína y del tabaco, ya que puede alterar el estado de ánimo. 
  • Practicar ejercicio con regularidad, combinado con un descanso suficiente.
  • Consumir alimentos ricos en antioxidantes, como fruta y verdura. 
  • Consumir proteínas y más carbohidratos: alimentos como el pescado ayudan a fortalecer los músculos debilitados por la adicción y son buenos para un mejor rendimiento “a nivel mental”.
  • Aumentar la dosis de fibra en la dieta: la fibra (legumbres, pasta, avena o arroz integral, entre otros) favorece el buen funcionamiento del aparato digestivo.

Como veremos a continuación, bajo recomendación del médico, puede ser adecuado completar estos hábitos con la ingesta de suplementos minerales y vitamínicos.

Pautas para una alimentación sana de pacientes en rehabilitación

Por último, Odiel Morales, experta en salud y alimentación de la Clínica Triora, cuenta cómo es el proceso de adecuación de la dieta a cada paciente:

“¿En qué debería consistir una dieta equilibrada para un adulto en fase de recuperación? La respuesta no es tan simple como parece. Hay alimentos que todos asociamos con una mejora física como la proteína de buena calidad para ayudar en la recuperación del tejido muscular, o una amplia variedad de frutas y verduras que sirven para reemplazar los minerales y vitaminas de los que el paciente suele carecer al ingresar en la clínica. También hay pacientes que sufren de diabetes o hipertensión y hay que tenerlo en cuenta en el momento de planificar su dieta. Pero en mi opinión, individualizar la dieta teniendo en cuenta sus gustos personales es fundamental, ya que esto ayudará a despertar su apetito”.

Odiel concluye que la comida suele ser a menudo el primer placer que experimenta el paciente en su fase de recuperación, es por este motivo que siempre que ingresa un nuevo paciente en Triora se le pregunta sobre sus gustos y preferencias gastronómicas. 



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