Síntomas del consumo excesivo de alcohol y sus consecuencias inmediatas

Síntomas del consumo excesivo de alcohol

En España mueren cada año por culpa del alcohol 37.000 personas, de las cuales 25.000 son hombres y 12.000, mujeres, según los datos estadísticos más recientes. No en vano, el consumo de alcohol es uno de los hábitos más extendidos en la sociedad española hasta el punto de formar parte de la llamada “cultura popular” y del ocio de un amplio segmento de población, siendo muy difícil encontrar una celebración en la que el alcohol no esté presente de forma notable.

El consumo excesivo de alcohol no es sólo un problema desde el punto de vista médico-sanitario sino también desde el punto de vista personal, familiar, social y laboral. Además, se trata de la droga legal sobre la que se tiene un menor sentido de peligro y de la gravedad de sus consecuencias por lo que es necesario conocer en profundidad los síntomas y efectos que la ingesta abundante de alcohol provocan en la salud de las personas.

Las estadísticas reflejan que el 25 por ciento de la población mayor de 15 años, en España, ha experimentado, en algún momento durante el último año, al menos un episodio de ebriedad, considerado éste como una ingesta de más de 60 gramos de alcohol, que genera una alteración de la conducta y de la voluntad así como consecuencias inmediatas para la salud.

Consecuencias inmediatas

Según explica el psiquiatra y director médico de Triora MonteAlminara Carlos Sánchez, desde el punto de vista médico, el consumo de alcohol excesivo provoca consecuencias en el corto, medio y largo plazo.

“A nivel inmediato, el estado de ebriedad presenta un cuadro típico que comporta una serie de síntomas como son la pérdida del control y de la voluntad, una alteración de la conducta, trastornos del pensamiento, disminución de todos los reflejos que dependen del sistema nervioso central, así como de la capacidad cortical del cerebro para controlar y equilibrar todo el funcionamiento cognitivo y motor del cuerpo”, asegura el doctor Sánchez.

Este tipo de alteraciones constituyen un importante factor de riesgo en muertes prematuras, a causa de accidentes de tráfico o de otro tipo, así como autolesiones y conductas agresivas con accesos de violencia.

Grave afección a la salud

En torno a tres millones de fallecimientos producidos en un año están relacionados, de alguna forma, con el consumo excesivo de alcohol. No sólo se producen las situaciones de muerte inmediata de pacientes por consumo excesivo de alcohol sino que son muchas los casos de accidentes, autolesiones, episodios de violencia, trastornos digestivos, enfermedades cardiovasculares, deteriores cognitivos, cáncer o enfermedades infecciosas que, de por sí no generan una muerte inmediata, pero sí, de una forma más o menos crónica, generan una importante morbimortalidad en el paciente.

El director médico de Triora MonteAlminara detalla que “los episodios de embriaguez pueden producir, en caso extremo, un coma etílico que se genera al realizar una ingesta de alcohol mayor a la que nuestro filtro natural, que principalmente es el hígado, puede excretar al exterior”. La acumulación de alcohol y sus metabolitos en el organismo intoxica el cerebro, provoca los síntomas característicos de la embriaguez y puedo generar un coma etílico que es la situación más grave y aguda a la que lleva el consumo excesivo de alcohol.

Pero eso no es todo, el doctor Sánchez advierte de que con el consumo prolongado o crónico del alcohol también puede producir un fallo multiorgánico como consecuencia, generalmente, de un fallo hepático. El hígado puede llegar a un nivel de saturación que genere complicaciones internas como hígado graso, hipertensión portal o, en su estadío más avanzado, cirrosis hepática.

“Cuando se genera una alteración tanto del funcionamiento interno como de la anatomía del hígado, a la larga, todos los metabolitos de desecho que no son eliminados a través del hígado, se acaban acumulando formando una encefalopatía hepática cuyo situación compromete la salud y la vida del paciente, con trastornos cognitivos importantes y alteraciones de las extremidades, principalmente de las piernas aunque también afecta a los brazos”, detalla el doctor Sánchez.

En estos casos, el estado de confusión, de letargo, de desorientación, de falta de habilidad motora, de disminución de la capacidad para mantener un normal rendimiento de las actividades básicas de la vida diaria, como la higiene o una correcta alimentación, acaba por llevar a la persona a que se haga totalmente dependiente.

Llave de otros consumos

Sobre el consumo de alcohol crónico o agudo, es destacable que los hombres consumen hasta cuatro veces más que las mujeres aunque se da la circunstancia de que la tasa de mujeres consumidoras sigue aumentando en los últimos años de forma importante.

Si bien, a nivel nacional, el alcohol que más se consume es la cerveza (50-55 por ciento), seguida de otros alcoholes, generalmente destilados (25-30 por ciento) y del vino (20 por ciento), lo que más se consumo en el mundo no es el vino y la cerveza, como se pudiera pensar al ser los alcoholes más integrados socialmente, sino los destilados como el whisky, la ginebra y el ron.

“Es importante saber que el consumo tanto de cerveza como de vino suele ser el paso previo a otros alcoholes con una graduación dos o tres veces mayor. Los primeros consumos tanto en adolescentes como en adultos suelen ser de cerveza o vino para posteriormente prolongar la ingesta con alcoholes destilados”, señala el director médico de Triora MonteAlminara.

En esta misma línea, es relevante la relación existente entre el consumo de alcohol y el consumo de otras drogas. El doctor Sánchez explica que “el alcohol es una droga que actúa como una llave que lleva a otros tipos de consumos no sólo por la desinhibición conductual que provoca la disminución del funcionamiento cortical de nuestro cerebro, que facilita el consumo de otras sustancias en aquellas personas que han tenido algún tipo de contacto con ellas, sino por los llamados condicionamientos adquiridos, de manera que un cerebro que está acostumbrado a simultanear el consumo de una sustancia con otra, le resulta muy difícil disociarlas hasta el punto de que una droga lleva a la otra de manera automática, y de ahí el peligro del alcohol como antesala de otros consumos”.



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